El Gran Salón: Un incomparable entre los sonideros
- Ritmo Barrial
- 8 ago 2024
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Actualizado: 10 ago 2024

Las calles y los barrios populares de la Ciudad de México no son las únicas pistas de baile donde se raspa el piso o se goza al ritmo del sonidero. Desde hace trece de sus quince años de existencia, el Gran Salón ha sido un santuario en donde los sonideros han llevado su peculiar estilo musical fuera de las calles; animado con saludos y dedicatorias que salen desde el micrófono en mano.
Aquí han tocado los mayores exponentes del movimiento sonidero como La Changa, Pancho de Tepito, Siboney, Berraco y Sonoramico. El público también se ha deleitado con la presentación de Los Askis, la salsa romántica de Willie González o los éxitos de Diego Morán.
Los grupos y orquestas tocan los cinco días que abre el salón, pero los jueves alternan con sonideros. Solo lunes y miércoles el lugar no tiene servicio.
Paris Ávila es uno de los gerentes a quien se le preguntó por qué llevaron el ritmo de los barrios al Gran Salón si los sonideros surgieron como una alternativa económica a este tipo de espacios. Sin negar sus orígenes, dijo que todo el personal proviene de ahí, de hacer bailes en las calles.
"Los dueños también lo hicieron, y cuando crearon este nuevo concepto, no quisieron restringirlo, sino integrarlo a lo que ya es un salón de baile. Ahora, la gente que baila en las calles cuenta con un espacio más, quizás un poco más selectivo”, agregó Paris Ávila.
Un salón incomparable
El Gran Salón, sin duda alguna, hace honor a su nombre. Es un imponente recinto de casi 15 metros de altura, con capacidad para mil 500 personas y cuyo predio comparte con el Centro de Convenciones de Tlatelolco.
Su personal suma, a lo mucho, 30 personas, incluyendo meseros, seguridad, taquilla y administrativos. Todos están dedicados a ofrecer una experiencia excepcional a través de un servicio impecable y amplio repertorio musical.

Esta oferta no solo generó lealtad en clientes que han disfrutado de bailar en sus pistas durante más de diez años, sino que también atrae a bailarines de Estados Unidos, Italia, Colombia, Japón y, recientemente, de Centroamérica. Los que han ido a sus aniversarios saben que son eventos de lleno total, y cada año con una temática diferente. A los primeros asistentes que llegan se les ofrece pastel y se les invita a degustar la comida preparada especialmente para la ocasión.
Ubicado en la Calle Lerdo 133 de la alcaldía Cuauhtémoc, la entrada se encuentran sobre la avenida Manuel González y es de dimensiones similares al acceso de un estacionamiento: Amplia y alta, y al fondo, el nombre del Gran Salón luce con letras grandes e iluminadas sobre un extenso tramo de pared.

El costo general es de 50 pesos, pero los martes es de promoción, pues de cuatro a cinco de la tarde el boleto vale solo un peso. A su interior, lo primero que se aprecia en el horizonte es un espectáculo de luces que destellan al ritmo de la orquesta en vivo.
Cerca de 25 columnas de amplio grosor parecen sostener todo el peso del recinto, mientras que los espejos acomodados sobre las paredes, los fondos en blanco, las bolas de cristal y un par de pantallas LED dan un toque vanguardista al ambiente.
Todo el recinto se divide en dos salones, cada uno con su propio escenario para orquestas en vivo; una cabina de audio elevada, un guardarropa, dos cantinas y todavía sobra espacio para el acomodo de mesas y sillas.
Entre la cabina de audio y el escenario del salón principal, al fondo y con letras de gran tamaño, está el nombre del Gran Salón con la leyenda "Incomparable", como para dejar en claro que no hay ni habrá otro espacio igual a este.
















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